sábado, 22 de noviembre de 2014

Al Final del Túnel

            —¡Alej! ¡Alej! ¡No, por favor! —gritó Rem con todas sus fuerzas.

Al final del túnel, las luces del tren desaparecieron tras una curva pronunciada, y todo quedó a oscuras en la plataforma. La situación era muy confusa, lo único que recordaban era que estaban los tres esperando en el atiborrado andén como solían hacer todas las tardes, hasta que de pronto un corte eléctrico apagó la escena por un instante. Para cuando la luz volvió, no quedaba nadie más que ellos en la plataforma, y de un momento a otro apareció un descuidado tren, del que algo salió,  tomó a Alej y lo raptó. Nada parecía tener sentido. ¿Nunca has experimentado una sensación de confusión similar?

            —Vamos a tener que ir tras él —sentenció Manrrod firmemente ante la atónita mirada de su compañero—. Créeme que no entiendo nada de lo que sucede, pero será mejor que sigamos ese tren.

            Manrrod bajó de la plataforma a los rieles y Rem se unió a él. Iniciaron la marcha siguiendo la vía por donde el tren había desaparecido, tras caminar unos metros, el apestoso olor a muerto, la helada temperatura y la absoluta oscuridad impregnaban la escena. El ruido de los incontables roedores e intermitentes crujidos y golpes se volvían cada vez más desesperantes a medida que avanzaban torpemente entre los rieles mientras que Manrrod y Rem comenzaban a sentir que estaban siendo vigilados por oscuras presencias, probablemente de los suicidas que alguna vez se quitaron la vida en ese mismo lugar. ¿No te has puesto a pensar jamás en cuántas almas en pena vagan por los túneles del metro?

            Continuaron caminando durante horas, la desesperación y el miedo imperaban, la sed y el hambre los debilitaba, y la esperanza de encontrar a su amigo se desvanecía, pero de pronto, una sombra en el suelo les llamó la atención: era el cuerpo desollado de Alej, quien yacía tirado en el piso sobre un gran charco de su propia sangre. Rem cayó de rodillas a su lado, se tapó el rostro con ambas manos y comenzó a llorar desconsoladamente mientras que Manrrod se limitó a bajar la cabeza en señal de respeto.


De un momento a otro, y sin explicación, dos paredes sellaron ambos lados del túnel, dejando a Manrrod y Rem encerrados junto al occiso. Los tubos del techo se reventaron y el agua de cloaca empezó a inundar el estrecho espacio. Primero les subió por los tobillos, luego a las caderas, después al cuello, hasta que finalmente los superó. Desesperados, intentaron contener el aire todo lo que pudieron, pero era demasiado tarde.

                                                           Por Manuel A. Rodríguez P.

sábado, 26 de abril de 2014

El Casanova

«Cállate y escucha», le dije al mismo tiempo que le planté uno de mis profundos y famosos besos, no me llaman el casanova por nada. Elisa relajó los hombros, me devolvió el beso, y pasados unos diez segundos se despegó de mi rostro.

-A ver –tomó una bocanada de aire- Tal vez exageré un poco, pero aun así necesito una explicación, el estreno de mi obra era importantísimo como para que me hayas dejado plantada.

La invité a sentarnos en el banco que teníamos a escasos dos metros de distancia, la miré directamente a los ojos y le susurré «Sabes que te amo, ¿no? Eres lo más preciado que tengo en mi vida», justo en ese instante sus azulados ojos se encendieron en llamas de nuevo y se levantó de su asiento de un salto.

-¿¡Me vas a explicar o no!? Estoy cansada de tu labia, de tus mentiras, te necesitaba en la noche más importante de mi vida y... –se le quebró la voz- tu asiento permaneció vacío.

«Elisa, vamos, sabes que no fue mi intención.» Acerqué mis manos a las suyas, y ella las apartó de inmediato de un manotón. «No te pongas así, cariño». Me miró como si se encontrase ante el sujeto más odiado del planeta.

-Estabas con otra, ¿no es así? –su mirada me perforaba la piel- Eres un cretino, y yo una imbécil por haber creído que yo era diferente para ti, debí suponer que esas llamadas que recibías de la oficina no eran más que un disfraz.


Me quedé frío por un instante, pues al parecer Elisa no era tan tonta como las otras, «Pero mi amor… sabes que tú eres mi favorita», ¡Ups! Creo que metí la pata con eso último, porque justo cuando pensaba que no podía sentirme más acuchillado con la mirada la furia asesina que toda mujer lleva dentro me torturaba más y más.

-Juro que te vas a arrepentir de esto –sonó tan dramática que se le notaba que era actriz- Nadie le rompe el corazón a Elisa del Carmen.

Con eso último que dijo solté una carcajada casi por acto reflejo, mala elección, pues Elisa, con los ojos inundados en lágrimas por la rabia y la impotencia que seguramente cargaba me propinó la más brutal bofetada que jamás me había dado mientras a paso firme se alejaba de mí.

Me mantuve varios segundos tratando de asimilar lo que pasó y al mismo tiempo, mientras resistía el dolor, una mezcla de tristeza y alegría me recorría por las venas mientras que me encogía de hombros y para mis adentros susurraba «bueno, por lo menos al fin podré estar con Mariana».

Por Manuel A. Rodríguez

sábado, 1 de febrero de 2014

Mi auto-despido

Cuando el taxi se detuvo, sufrí un ataque de pánico. Estaba a punto de perder mi trabajo por mis constantes demoras, y el llegar tarde este día tan importante sería el boleto directo a mi despido, pues el presidente general de la compañía vendría a inspeccionar las oficinas. El taxista se bajó a toda prisa del vehículo mientras que del interior del capó escapaban grandes nubes grises, lo abrió y se alejó unos centímetros para verificar a cierta distancia la situación en la que nos encontrábamos. De repente, de un momento a otro el motor estalló; las llamas lo bañaban y se esparcían rápidamente por el resto de la maquinaria delantera mientras de manera casi simultánea me bajaba a toda prisa del vehículo.

 “Este es mi fin”, dije una y otra vez, al mismo tiempo que corría en círculos alrededor de una papelera pública. Conté unas 12 vueltas antes de que el taxista, por fin, intentase calmarme, y no lo logró, aunque al menos dejé de circunvalar el basurero y me arrojé al suelo en posición fetal balanceándome hacia delante y hacia atrás una y otra vez. Tardé más de cinco minutos en recuperar la compostura, en los cuales se me habían acumulado decenas de personas alrededor observando el show que estaba montando en la calle, como si yo fuese un animal de circo. La gente reía y se susurraba cosas entre sí, pero nadie se dignaba a ayudarme. Así es la sociedad venezolana del siglo XXI.

Concentrado nuevamente en el motivo de mi estrés, recordé que iba a perder mi trabajo definitivamente y eso no podía suceder, pues hice un pacto con mi desdichada madre de no perderlo, ya que debía dar mi aporte al hogar. Pero más allá del compromiso con mi progenitora, me daba mayor rabia el hecho de que mis amigos tuviesen razón, que yo no sirvo para trabajar, no sirvo para nada, y que no iba a durar ni un mes en mi primer, y quizá último trabajo.

Me puse de pie lentamente, mientras al otro lado de la acera los bomberos metropolitanos aplacaban el fuego de aquel taxi que había condenado mi destino laboral. Me sacudí el polvo urbano de mi saco, me acomodé la corbata, y por primera vez, desde el incidente, observé mi entorno con verdadera atención. Ante mí se alzaba la Torre Este del Parque Central. Me quedé paralizado un instante y me dispuse a ingresar al recinto. Entré en la oficina sigilosamente y me dirigí directo a mi escritorio. Ni siquiera me dio tiempo de sentarme para cuando mi jefe se hallaba ante mí anunciando con firmeza: “Estás despedido”.


La noticia del despido me golpeó en la cara como un vaso de agua helada y me hizo caer al suelo de rodillas con la cabeza entre mis manos. Aunque lo supe desde que el taxi se averió, nunca me imaginé que sería ocasionado por mi culpa. Estuve tan obsesionado por no llegar tarde al trabajo que me convertí en el autor de renuncia, de mi auto-despido.

Un viaje más inusual de lo común

         Me detuve unos breves segundos ante el acceso norte de la estación preparándome para ingresar al metro de Caracas, como de costumbre suelo hacer; el medio de transporte más veloz de la ciudad es también en el que más cosas absurdas ocurren constantemente y uno de los lugares que me ocasionan mayor cantidad de dolores de cabeza. 

        Bajé las escaleras de la estación Altamira esquivando a las personas que se encontraban atravesadas en el lado izquierdo de las mismas, el cual se supone que debe permanecer libre en todo momento para aquellos ciudadanos que, como yo, llevan prisa. Al llegar abajo, de manera casi instintiva me puse el morral hacia adelante para protegerme de los carteristas y asimismo saqué de su interior mi billetera y de ella la metrotarjeta, acto seguido, la pasé por el lector del primer torniquete con el que me topé y no funcionó, la pasé por el lector del torniquete adyacente y nada tampoco, ya desesperándome la pasé por el último torniquete con lector que restaba y pude obtener, finalmente, acceso a la zona del andén. Me dispuse a bajar las escaleras que me llevarían al andén como tal, nuevamente tragándome los insultos que los individuos atravesados me incitaban a propinarles. 

            Cuando llegué al nivel más profundo de la estación me dirigí al lado  donde llegan los trenes en dirección a Propatria, me ubiqué en las líneas marcadas en el suelo para hacer cola y con la mayor paciencia del mundo esperé a que llegara el rodante al mismo tiempo que miraba constantemente de lado a lado para verificar, sin sentido alguno, que ningún loco decidiese suicidarse y por consiguiente retrasar mi viaje. El metropolitano ingresó a toda prisa en la estación y frenó de golpe al estar ubicado en la posición reglamentaria. Abrió la puerta y algunas personas salieron del vagón desatando sus instintos animales, pero eso no me impidió, momentos después, ingresar al tren sin percances salvo la salvaje que me estaba empujando. 

        El metro de Caracas no es para nada famoso por su limpieza, y el líquido verde fosforescente y viscoso que se encontraba justo en el medio de las dos puertas por donde había accedido yo era viva prueba de que algo no anda bien con la mayoría de los sujetos que utilizan ese sistema. Caminé varios pasos por el pasillo y me agarré de uno de los tubos sin fijarme mucho en lo que estaba haciendo ya que las muchachas que estaban sentadas en frente mío me mantenían distraído con sus risas y murmullos que evidentemente se debían a mi presencia o más bien a lo que estaba haciendo yo sin darme cuenta en ese momento, miré con atención el lugar donde tenía puesta la mano y a escasos centímetros de allí, en la agarradera, colgaba un condón que me hizo inmediatamente moverme y agarrarme del tubo del lado opuesto a este. Pasamos la estación Chacao y segundos luego el tren ingresaba a la estación Chacaíto, en donde esperaba que alguien se montara y pusiera la mano sobre el preservativo que tenía acaparada mi atención desde hacía ya rato, cosa que ciertamente ocurrió y me hizo sentir aliviado de no haber sido el único desafortunado que se acercó a él sin darse cuenta. Al haber superado el incidente del condón y el casual encuentro con el líquido fluorescente de dudosa procedencia que estaba siendo limpiado en ese mismo momento en la estación Sabana Grande, mi atención se desvió a los asientos preferenciales que, como de costumbre, estaban ocupados por cualquier clase de persona menos por un discapacitado, anciano o embarazada, cosa que me enfermaba y a la vez me daba lástima por lo imperante que es la inconsciencia y la incultura en una cifra importante de venezolanos. 

       Después de un amargo minuto consumiéndome de rabia en el interior por lo poco maravilloso que había sido mi viaje en metro y lo corrompida que estaba la sociedad venezolana me aproximé a la puerta para bajarme en Plaza Venezuela, estación a la cual el tren acababa de llegar. Sin necesidad de caminar, la gente empujando me hizo salir sin problemas del tren, y en breves momentos logré recuperar mi espacio personal para ponerme en marcha a la línea 3 que me llevaría a mi destino: la UCV, lugar que constantemente me recordaba al tan auténtico Metro de Caracas, que nunca imaginé, me daría un viaje más inusual de lo común.

El mal augurio

          Allison Peterson salió de su casa a toda prisa dejando el vaso lleno de jugo de piña sobre la mesa, era parte de su cábala beber sin falta uno cada mañana pero ese día su apuro se lo impidió, sentía desde temprano la necesidad de ir a visitar a su mamá para decirle lo mucho que la quería, pues un mal augurio la estaba atormentando.

            La chica entró a casa de su progenitora apresuradamente, la encontró en la cocina vistiendo todavía la dormilona, se abalanzó sobre ella y le dio el más cálido abrazo que jamás le había entregado, “te amo y te extrañaré”, le susurró al oído, y seguidamente se marchó si decir nada más, dejando a Mary Peterson confundida en la soledad de su hogar.

            Allison corría desaforadamente por la calle, cruzaba los semáforos a toda prisa sin mirar a los lados, y se tropezaba con varios de los transeúntes que se encontraban en su trayecto. Caminó dos cuadras más hasta llegar a casa de Emily Skull, su mejor amiga e hija del brujo amigo de Mary, quien la esperaba en el pórtico bastante preocupada, pues Allison la había llamado esa misma madrugada anunciándole que tenía un muy mal augurio acerca de algo que no lograba distinguir. Las amigas se abrazaron brevemente y enseguida entraron en la esotérica residencia de los Skull, rumbo a la habitación de Emily.

            El cuarto de la menor de los Skull era poco espacioso pero bastante acogedor, el único lugar de la casa donde no hedía a incienso ni a polvos mágicos, Allison se dejó caer en la alfombra entre sollozos y Emily la ayudó a sentarse, le dio un vaso de agua y le pidió que le contara lo que había soñado. Tras escuchar la historia, una atónita Emily llamó a su padre, Heliodoro, y le contó con lujo de detalles la visión que se le había presentado a su amiga la noche anterior. Allison sabía que soñar con su propia muerte era básicamente eso, que iba a morir, y con su fallecimiento vendría la total decadencia de la ya viuda Mary Peterson y las inconsolables lágrimas de sus amigos cercanos. Heliodoro arrojó las runas al suelo y su ruido retumbó por la habitación, la cual se oscureció durante un instante, para luego volver a su coloración natural. Heliodoro anuncia con rostro inexpresivo que nada malo le sucederá y que debe relajarse pues así anuncian las Deidades rúnicas, a veces lo que sueñas no necesariamente significa lo que debería.

            Allison se sentía aliviada, pues estaba segura que ese sueño significaba su muerte, pero también tenía seguridad de que nadie en la ciudad conocía más que Heliodoro Skull sobre el significado de los sueños. Ya de mediodía, volvió sobre sus pasos hacia su casa, y a tan solo una cuadra de llegar, quedó paralizada por un momento para segundos después salir disparada por los aires estrellándose contra el cristal de la tienda de música, la cual había formado parte de su sueño. El asesino, que montaba un peculiar vehículo cubierto de cientos de notas pegadas se dio a la fuga, dejando a Allison tendida en el pavimento sobre una laguna de su propia sangre y cubierta de numerosos fragmentos de vidrio que en algunas partes de su cuerpo le atravesaban la epidermis.


Una desgarrada Mary acudía diariamente a los aposentos subterráneos de Skull para hablar con su hija a través de necromancia; la mujer estaba tan cegada por el dolor que jamás se percató de que al otro lado de la habitación yacía cubierto bajo una larga sábana el peculiar vehículo cubierto de notas, aquel que dejó desolado para la eternidad al vaso de jugo de piña.

sábado, 25 de enero de 2014

Análisis de ARTPOP by Lady Gaga

Con el legendario tema "Marry The Night" Stefani Germanotta culmina la promoción de su segundo trabajo de estudio "Born This Way", un álbum cargado de buena música y numerosos mensajes de aceptación; un disco que dejó con buen sabor de boca a fanáticos y con ganas de más y más nueva música que lamentablemente se tuvo que hacer esperar por más de dos años debido a problemas de salud de la artista.

Bajo el lema "When Pop S*ck The Tits Of Art" nace ARTPOP, una nueva generación en el universo musical en donde dos conceptos nunca antes fusionados se verían obligados a unificarse en un álbum lleno de emociones y ritmos completamente auténticos que a más de uno han dejado eufóricos. "ARTPOP" no es para nada convencional, aunque claro, su autora tampoco lo es, y es precisamente esto lo que hace atractivo este álbum y lo convierte en una obra maestra. Del amor se pasa al odio, y de él se pasa a tristeza para luego llegar a la alegría en un ciclo que no termina.

A continuación, analizaremos brevemente una a una las quince canciones que contiene "ARTPOP":



01 - AURA
El tema que da apertura a este magnífico álbum fue también el primero en ser filtrado en la red, y por tanto, el primero en ser escuchado por quienes no se podían aguantar al estreno oficial del CD. Una canción directamente traída desde bollywood mezcla el exótico ritmo oriental con la electrónica y dan como resultado una rola totalmente innovadora. Originalmente titulada "Burqa", "Aura" es en donde Gaga saca a relucir su lado más feminista y compone esta canción pensando en aquellas musulmanas que son maltratadas por sus maridos y no pueden disfrutar abiertamente de lo bueno de la vida por, precisamente, vivir ocultas detrás de la Burqa.
Calificación: 8/10


02 - VENUS
Una canción, literalmente, traída desde otra dimensión. Es la primera producida a cabalidad por Germanotta y también el, en principio, segundo sencillo del álbum, que más tarde sería sustituido por "Do What U Want". "Venus" sobrepone metafóricamente el sexo, la mitología romana y la astrología generando una instantánea química que da como resultado una canción electropop que sin duda se encuentra entre las mejores de "ARTPOP".
Calificación: 9.5/10

03 - G.U.Y.
Para quienes toda su vida estuvieron esperando una parte del Kama Sutra en una canción, ha llegado "G.U.Y." (Girl Under You), un tema musical que con muy buen ritmo invita a cualquier sediento de sexo a dedicarla. Se deja en segundo plano el amor cursi y tonto, para permitir que el amor puro hable por sí solo a través de la atracción sexual, uno de los más básicos instintos humanos. "G.U.Y." posee el potencial suficiente para convertirse en single, sin embargo, posiblemente no sea lanzada como tal debido a su alto contenido sexual. Una lástima.
Calificación: 8/10

04 - Sexxx Dreams
Todos sabemos que Lady Gaga no anda con tabúes, pero para recordárnoslo incluye en su tercer álbum de estudio una canción llamada, nada más y nada menos, "Sexxx Dreams". Alguna vez en la vida hemos conocido al menos a una persona ideal a la que queremos, como se diría coloquialmente, meterle como si no hubiese mañana, sin embargo, ciertamente en las relaciones normales las cosas no ocurren tan rápido, por lo cual nuestro subconsciente nos regala ocasionalmente un preciado tesoro llamado "Sueños húmedos" que sacian de vez en cuando nuestro deseo sexual, dejando un pegajoso recuerdo en las sábanas.
Calificación: 7.5/10

05 - Jewels N Drugs (feat. T.I., Too $hort & Twista)
Al culminar Sexxx Dreams, nuestros oídos empiezan a sangrar repentinamente con la aparición de la oveja negra de "ARTPOP", sí, hablamos de "Jewels N Drugs", una canción con ritmo urbano y hip-hop que no encaja ni con la ayuda de Dios en el resto del álbum, y mucho menos teniendo a T.I., Too $hort y Twista colaborando con ella. Es cierto que puede ser de agrado para algunas personas adeptas al género musical, no obstante, dudo que llegue a ser la favorita de alguien. Esperemos que a Gaga no se le ocurra nunca más incluir una canción de este estilo en su repertorio. 
Calificación: 2/10

06 - MANiCURE
Al culminar la tortura anterior, todo vuelve a la normalidad con "MANiCURE", un tema demasiado adictivo y con una letra poco usual, que hace un llamado a prepararse para la mejor noche de nuestras vidas. Particularmente es una de mis canciones favoritas del disco, y aunque me gustaba más la versión interpretada en el iTunes Festival 2013 (Swine Fest), esta no tiene grandes cambios con respeto a la otra. Si hiciésemos una analogía entre "ARTPOP" y "Born This Way" se podría decir que "MANiCURE" es la "Electric Chapel" de este disco por el tono de rock que poseen ambas. Un potencial single de este álbum, ¡Bravo para Mother Monster!
Calificación: 9.5/10

07 - Do What U Want (feat. R. Kelly)

El segundo sencillo del disco es también el mayor orgasmo auditivo que tiene el mismo. Lady Gaga y R. Kelly combinan sus voces y se obtiene por resultado esta increíble canción que deja cabeceando rítmicamente de principio a fin a aquel que la escucha.  Mother Monster deja bien claro a los paparazzi y a quienes la critican sin bases que sus ataques no le afectan en absoluto, pues jamás podrán usar su mente ni callar su voz, sin embargo, les invita a hacer lo que quieran con su cuerpo. Una perfecta ironía que deja perplejo a más de uno.

Calificación: 10/10

08 - ARTPOP

La canción que le da nombre al disco debía englobar el verdadero significado del ARTPOP, y es precisamente lo que hizo, pues ahora todos sabemos que "ARTPOP puede significar cualquier cosa". La octava canción del disco te transporta por más de cuatro minutos a un mundo paralelo en el que el relax y la armonía reinan; este tema es lo más parecido a drogarse sin haber consumido ningún tipo de estupefaciente, es tan sencillo como cerrar los ojos y dejar que la música te lleve con ella. 

Calificación: 8.5/10

09 - Swine
Si la canción anterior nos dejó en trance, "Swine" hará lo siguiente gracias al ritmo electrónico que posee. "Sé que me deseas, eres un cerdo dentro de un cuerpo humano" es la piedra angular de este tema que le dedica Lady Gaga al bloguero Pérez Hilton. La letra de "Swine" habla por sí sola y hace que nos den ganas de cantársela a todo pulmón a quienes representan nuestra piedra en el zapato.
Calificación: 7/10

10 - Donatella
Donatella Versace es uno de los más grandes iconos de la moda, y Gaga no podía dejar de dedicarle una canción a ella, quien además es íntima amiga suya. El tema habla sobre ser una mujer fuerte y sin miedo a nada que va por la vida sin darle importancia a lo que dicen de ella, así como también trata sobre el poder que ejerce la casa Versace en el mundo actual. No entra en mis favoritas del álbum, pero seguramente en las de alguien más sí.
Calificación: 6/10

11 - Fashion!
Como buena amante de la moda y siguiendo la tradición de tener una canción bajo este mismo nombre en cada álbum, Lady Gaga nos presenta "Fashion!". Este tema empieza con un buen intro de piano para, de un momento a otro, explotar la verdadera naturaleza electrónica del mismo con una letra que representa la verdadera prueba de que Lady Gaga es mucho más que música.
Calificación: 6.5/10

12 - Mary Jane Holland
En la canción "Yoü and I" de "Born This Way" Germanotta dio a conocer a Jo Calderone, su enigmático alter ego masculino que agradó bastante a la crítica. En esta ocasión, ante nosotros tenemos a "Mary Jane Holland" una canción que hace directa referencia a la marihuana y a la prostituta holandesa que, al igual que Jo, se esconde en el interior de Gaga. 
Calificación: 7/10

13 - Dope
La decimotercera canción del disco es la balada depresiva que todo el mundo deseaba. Una desgarradora declaración de arrepentimiento y amor es la que nos presenta Lady Gaga con "Dope". El ritmo va pausado pero seguro durante toda la canción y recorre lentamente nuestro cuerpo mientras nos hiela la sangre y nos eriza los vellos a su paso. Sin lugar a dudas "Dope" es de las mejores de la historia musical de Germanotta.
Calificación: 9.5/10

14 - Gypsy
El tercer single es el glorioso himno de "ARTPOP", "Gypsy", una canción que empieza tranquilamente para desembocar a los 55 segundos en la explosiva mezcla musical que es en realidad. Combinando la potente voz de Lady Gaga y la magia mezcladora de DJ Madeon se logra que la letra de la canción cobre vida propia. "Gypsy" te obliga a moverte a su ritmo mientras repites enérgicamente el pegadizo puente. Que no queden dudas de que esta canción engancha en la primera escuchada a cualquiera así como lo hizo "The Edge Of Glory" en su momento.
Calificación: 10/10

15 - Applause

 Luego de tan grandioso álbum lo mínimo que se podía recibir eran aplausos, y eso es lo que trae "Applause" consigo. El primer single del álbum marca el regreso triunfal de Lady Gaga y posee un hipnótico coro que promete no salir de tu cabeza y hacerte aplaudir todo el día hasta que te canses. Muchos críticos califican de fallida la elección de esta canción como el primer abre-bocas del tercer álbum de Germanotta, sin embargo con "Appaluse" la artista logró mover a las masas y ha pegado muy bien en la radio. Este es el broche de platino que un álbum como "ARTPOP" merece.

Calificación: 9/10


Si el pop, el arte, la tecnología y la moda tuviesen un bebé, ese sería "ARTPOP", un increíble y variado recopilatorio musical que, para muchos, marca un antes y un después en la historia de la música. Un millón de emociones encontradas y sentimientos que transmitir surgen de lo más profundo de Lady Gaga para satisfacernos con su excelente música y su perfecta lírica bien ejecutadas en armoniosa melodía.
Con ansias esperamos "ARTPOP: Act II", que si va por el camino que Gaga ha ido siguiendo este último año, superará cualquier expectativa.

Calificación total: 118/150





miércoles, 15 de enero de 2014

La botella pirata

            Me desperté de inmediato al sentir el breve pero estruendoso golpe que recibió la embarcación en la popa, salí de mi camarote a toda prisa esperando encontrarme con toda la tripulación alerta y lista para informarme de la situación, sin embargo solamente se oían los ronquidos provenientes de la cubierta inferior, vaya marineros me gasto. Inicié mi recorrido por la barandilla y con la mirada fija en las aguas color zafiro del Golfo de México en busca de aquel objeto o individuo que había interrumpido mi sueño, en ellas flotaba una botella y en su interior parecía haber un pergamino enroscado, de haber sido una botella cualquiera me habría dado igual, la hubiese dejado vagando a la deriva, sin embargo, aquella bóveda de cristal ya la había visto antes, con forma de pera y tapa de corcho verde que solo podía venir de un lugar: la Isla del Turpial.

            En la Isla del Turpial me crié y aprendí mis primeros amarres, fue donde me convertí en Capitán de “El Marinero de Madera” con tan solo 16 años de edad, esa Isla representa mucho para mí, me trae cientos de memorias de mi infancia, pero también me recuerda por qué huí de ella, era tradición y ley que al convertirte en capitán debías asesinar a sangre fría a tres miembros de tu familia ante el ayuntamiento, ese era el precio que debías pagar para demostrar lo que valías como guerrero de los siete mares, yo simplemente no pude hacerlo, escapé a toda prisa con mi nave sin tripulantes, ni suministros, solo me fui de allí cobardemente, nunca miré hacia atrás y desde aquel día nada supe de mis familiares y amigos, ni mucho menos del destino de aquella Isla.

            Lo pensé dos veces antes de lanzar una de las redes al mar para pescar la botella, la subí a toda prisa por los laterales del barco y la sostuve entre mis temblorosas manos mientras la contemplaba durante varios segundos para finalmente descorcharla y sacar del interior el pergamino que contenía un extraño e inesperado mensaje para mí: “La guerra ha terminado, el ayuntamiento ha caído, se convoca a todos los capitanes a presentarse con urgencia en la Isla del Turpial a recibir el Loro Dorado.” Todo pirata tiene sueños y aspiraciones, deseos de dominar el mar hasta más allá del fin del mundo, pero nada se compara con la obtención del Loro Dorado, la más increíble recompensa que puede recibir un  capitán en su vida. Pero ya va, ¿guerra? ¿es que acaso ha habido una guerra en la Isla de Turpiales? ¿y qué tengo que ver yo con eso? ¿por qué habría de recibir el Loro Dorado al mérito sin haber hecho nada? Las piezas de la carta no encajan, algo me dice que debo cambiar rumbo de inmediato hacia mi Isla natal, averiguar qué está pasando y quién ha enviado ese extraño mensaje.


            Me despierto con un intenso dolor de cabeza y es entonces cuando caigo en cuenta, la botella en forma de pera  y corcho verde era la que estaba bebiendo la noche anterior con delicioso ron en su interior, ayer fue mi cumpleaños y lo celebramos intensamente en la discoteca más popular de la ciudad, todo ese cuento de piratas había sido un juego creativo de mi borrachera, y el mensaje misterioso en su interior era parte de ello, por un momento me alegré de no tener una historia tan extraña como ese capitán, pero todo cambió al ver en mi mesa de noche el mismo papel que apareció en mis sueños.

-Manuel R.

De quien menos te lo esperas

          Durante mis últimos tres años de bachillerato pertenecí a la delegación de Modelo de Naciones Unidas, una actividad realizada en muchos centros educativos del mundo que potencia las cualidades verbales y de conocimiento de los estudiantes que participan en ellos. En el Colegio Santo Tomás de Aquino, mi Alma Mater, nos costó mucho crecer como grupo, pero con esfuerzo y dedicación logramos afianzar nuestro sueño: hacer nuestro propio Modelo de Naciones Unidas.

            Para lograr nuestro objetivo se requería mucho dinero para el material usado al debatir; vender rifas y recibir donaciones eran nuestras principales fuentes de ingreso, pero también llevamos a cabo un par de potazos, y de uno de ellos surge la más conmovedora experiencia de toda mi vida, la piedra angular del presente relato.

            Humillados de tantos carros que no nos bajaban el vidrio y un poco desanimados decidimos emprender marcha en dirección a la Av. Francisco de Miranda desde el Centro Comercial San Ignacio, lugar donde nos encontrábamos, al pasar por la calle algunas personas se detenían a preguntarnos por nuestra causa y otras a darnos algunas pocas monedas que cargaban en los bolsillos, “algo es algo” pensábamos, porque si bien no nos daban mucho sin duda al juntarlo tendríamos suficiente para estar al menos un paso más cerca de nuestra meta. Aunque nos detuvimos varios minutos en cada semáforo que se encontraba en nuestro camino, pocos eran los carros que se dignaban a bajar el cristal, algunos por el entendible miedo al crimen  en nuestro país y otros por sencillamente no querer hacerlo, pero en algo estábamos de acuerdo mi compañero y yo, la sociedad venezolana no era la misma de hacía 10 años, el ciudadano del 2013 no cree en las causas que valen la pena para forjar el futuro de la nación. Al llegar a la esquina del Centro Perú decidimos caminar en dirección hacia el McDonalds de Chacao sin saber que en ese camino tendríamos el encuentro de nuestras vidas con una persona inesperada. Nos detuvimos en un semáforo para cruzar la avenida, entretanto hacia nosotros se acercaba un hombre de aspecto sucio, un borracho tal vez, inmediatamente entramos en shock pero no pudimos alejarnos lo suficiente para cuando aquel individuo se hallaba ante nosotros, buscando en su bolsa de basura un ¿arma? ¡no! Era un billete de 10 bolívares y nos lo estaba dando. Yo miraba a mi compañero con asombrosa curiosidad y él hacía lo mismo, el hombre por fin emitió palabra “Yo sé que ustedes están aquí por una buena causa, por rescatar nuestro país, por eso les doy este billete.” Conmovidos con tal gesto rechazamos al papel moneda del Cacique Guaicaipuro pero el sujeto insistió y terminamos tomándolo a regañadientes, acto seguido, el hombre sacó de la bolsa otro billete de más alta denominación, lo introdujo en el pote y atónitos no supimos como agradecerle a ese sujeto, no por el dinero, sino por hacernos dar cuenta que en nuestro país aún quedan personas buenas y con esperanza en el futuro, alguien que a pesar de no tener nada lo dio todo, alguien que, como diríamos coloquialmente “nos aguó el guarapo”.

Hoy en día estoy seguro de que Dios se presentó ante nosotros a través de ese hombre, y aunque es casi inexplicable plasmar en este papel lo que representó para nuestros corazones ese simple gesto hoy sabemos que lo mejor puede venir de quien menos te lo esperas.

                                                                                                                  -Manuel R.